El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a mostrar una fuerte caída y alcanzó el nivel más bajo de las últimas dos décadas, en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento sostenido de los alimentos.
De acuerdo con un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el consumo per cápita de carne vacuna descendió a 47,5 kilos por habitante al año, el registro más bajo de los últimos 20 años. La tendencia refleja un cambio cada vez más marcado en los hábitos de consumo de los argentinos, donde el pollo y el cerdo continúan ganando terreno como alternativas más económicas.
El deterioro del consumo interno se produce mientras los precios de la carne vacuna acumulan aumentos por encima de la inflación general. Esa combinación profundizó la retracción de la demanda doméstica y aceleró el reemplazo por otras proteínas de menor costo.
El informe también señaló que durante los primeros cinco meses de 2026 la producción de carne vacuna alcanzó 1,168 millones de toneladas res con hueso, lo que representó una caída interanual del 7,3% respecto del mismo período del año anterior.
Mientras el mercado interno pierde dinamismo, las exportaciones continúan sosteniendo parte de la actividad del sector. Entre enero y mayo se embarcaron cerca de 312.200 toneladas res con hueso, cifra que mostró un crecimiento interanual del 5,1%.
Según Ciccra, el aumento de las ventas al exterior estuvo impulsado principalmente por la demanda de Estados Unidos, que se consolidó como uno de los principales motores de las exportaciones argentinas de carne vacuna en medio de un escenario internacional más favorable para el sector.
