lunes, junio 29, 2026

El maíz creado por el INTA en Misiones comienza a llegar a las chacras de la provincia

Después de varios años de trabajo en mejoramiento genético, evaluación a campo y validación junto a productores, el maíz Bautista INTA inicia una nueva etapa. La campaña de cosecha realizada en la pasada temporada en la Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul ha permitido disponer de semilla suficiente para responder a la creciente demanda de productores interesados en incorporar una variedad desarrollada específicamente para las condiciones de Misiones.

Un maíz desarrollado para las condiciones de Misiones

Se trata del primer maíz convencional de polinización abierta mejorado y desarrollado en la provincia por un equipo de investigadores del INTA Cerro Azul. Pensado principalmente para la agricultura familiar, el material fue concebido para responder a una necesidad histórica de los productores: contar con una variedad adaptada a los suelos y condiciones ambientales de la región, capaz de combinar buenos rendimientos, calidad nutricional y la posibilidad de conservar semilla para futuras campañas.

El investigador Adrián de Lucía, integrante del equipo de Cultivos Anuales de la EEA Cerro Azul y uno de los responsables del desarrollo, explicó que el objetivo fue reunir en una sola variedad las características más valoradas por los productores y corregir algunas limitantes observadas en materiales locales.

“Nuestra idea fue mejorar ciertas características de las variedades que ya utilizaban los productores, como la altura de la planta, el rendimiento y la calidad del grano, para ofrecer un material que pudiera responder mejor a las expectativas productivas de las chacras misioneras”, señaló.

Bautista INTA es una variedad de maíz de granos dentados colorados obtenida a partir del cruzamiento de materiales tropicales y locales. Presenta un ciclo intermedio de aproximadamente 120 días, una altura cercana a los 2,5 metros y mazorcas con 16 hileras de granos grandes, protegidas por una buena cobertura de chala que reduce los problemas de pudrición asociados a las elevadas precipitaciones características de la región.

Además, posee un contenido proteico cercano al 11%, superior al de muchos materiales disponibles en el mercado, una característica especialmente valorada por quienes destinan la producción a la alimentación animal. “Es un maíz muy interesante para la producción de aves, cerdos y otros animales de la chacra. Tiene buena calidad de grano, buen tamaño y una inserción de mazorca que facilita la cosecha manual”, explicó De Lucía.

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Una innovación que llega a los productores

Para Horacio Babi, director de la Estación Experimental Agropecuaria INTA Cerro Azul, la campaña actual representa un momento clave dentro de un proceso iniciado varios años atrás. “Estamos llevando adelante la cosecha de esta semilla, trabajo conjunto con la Asociación Cooperadora, queremos poner esta innovación a disposición de todo el sector”, destacó.

Babi remarcó que uno de los principales objetivos era lograr una disponibilidad suficiente de semilla para responder a la demanda existente en la provincia. “Estábamos en deuda con la disponibilidad de materiales pero creemos que para esta campaña contamos con un volumen suficiente para responder a la demanda registrada y a la que pueda surgir a futuro”, expresó.

Según explicó, el objetivo es que la semilla pueda llegar a productores de toda la provincia a través de distintos canales de comercialización impulsados por la Asociación Cooperadora del INTA Cerro Azul. Esta entidad es la encargada de producir, administrar y distribuir las semillas que puedan demandar los productores misioneros. Para ello se las puede reservar y adquirir al whatsapp 3754459705. A su vez, los productores interesados pueden ponerse en contacto a través de la red de Agencias de Extensión Rural de INTA en Misiones.

El directivo también destacó el valor estratégico de contar con una variedad desarrollada localmente. “Creemos que puede ser muy importante para pequeños, medianos y grandes productores misioneros. Es un material que ha demostrado una buena adaptación y una gran plasticidad frente a las condiciones ambientales de la región”, afirmó.

La experiencia de quienes ya lo probaron

Antes de su disponibilidad comercial, Bautista INTA fue evaluado durante varios años por productores que colaboraron con el proceso de validación a campo. Uno de ellos es Luis Danyluk, productor de Santa Rita, quien comenzó a sembrar la variedad hace tres campañas a partir de una propuesta realizada por técnicos del INTA. “Es la primera vez que me enteré que había una semilla desarrollada para nuestros suelos. Muchas veces plantamos materiales que vienen de otras provincias o de Brasil que no siempre se adaptan bien a nuestras condiciones”, relató.

La primera experiencia estuvo condicionada por una fuerte sequía que afectó a prácticamente todos los cultivos de maíz de la zona. Sin embargo, el productor decidió conservar parte de la semilla obtenida y continuar evaluando el material. “El primer año coseché poco porque la seca fue muy fuerte para cualquier maíz. Pero, al año siguiente, sembré la semilla que había podido rescatar y tuve un maíz espectacular”, recordó.

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Con el paso de las campañas, Danyluk fue incorporando la variedad en distintos sectores de su establecimiento, incluso en áreas implantadas con yerba mate. “Lo fui probando en distintas etapas y lugares de la chacra. Hice líneas entre las yerbas y coseché hermosas espigas. Este va a ser el cuarto año que lo estoy sembrando”, comentó.

Actualmente, utiliza la producción principalmente para la nutrición y alimentación de gallinas, cerdos y para consumo familiar. Entre los aspectos que más valora destaca la adaptación a las condiciones locales y la facilidad de cosecha.

Ciencia, territorio y agricultura familiar

Una de las características que diferencia a Bautista INTA de muchos materiales comerciales es que se trata de una variedad de polinización abierta. Esto permite que los productores puedan seleccionar y conservar su semilla para futuras siembras, reduciendo costos y fortaleciendo la autonomía productiva de las chacras. “Al ser una variedad y no un híbrido, el productor puede guardar semilla para la próxima campaña y no necesita comprarla todos los años”, explicó De Lucía.

El investigador destacó también que el desarrollo, que demandó varios años de trabajo, fue pensado desde sus inicios para atender demandas concretas de la agricultura familiar misionera. “La idea era lograr mejores rendimientos en superficies más pequeñas, permitiendo que el productor disponga de más tierra para otros cultivos y actividades productivas”, señaló.

La expectativa del equipo técnico es que la disponibilidad de semilla permita ampliar significativamente la adopción de la variedad en toda la provincia durante los próximos años. “Muchos productores que la probaron quedaron conformes y estaban esperando acceder a la semilla. Nuestro objetivo es que llegue a toda la población para la que fue pensada desde el comienzo: los pequeños productores misioneros”, concluyó.

Con la distribución y comercialización de la semilla en marcha, Bautista INTA comienza una nueva etapa. Después de años de investigación, selección genética y validación territorial, el desafío ahora será que esta innovación desarrollada en Misiones encuentre su lugar en las chacras de la provincia y contribuya a fortalecer la producción de alimentos y la agricultura familiar.

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