Un informe privado advierte que el crecimiento del empleo informal amortiguó el impacto de la pérdida de puestos registrados, aunque a costa de una fuerte caída del poder adquisitivo. Los trabajadores que se volcaron al cuentapropismo fueron los más perjudicados.
La precarización del mercado laboral continúa profundizándose en Argentina. Un informe de C-P Consultora reveló que los trabajadores que perdieron un empleo formal en el sector privado y lograron reinsertarse en actividades informales o por cuenta propia sufrieron una importante pérdida de ingresos reales. El mayor impacto se registró entre quienes pasaron al cuentapropismo, con una caída del 28% en su poder adquisitivo, mientras que aquellos que consiguieron un empleo asalariado no registrado perdieron, en promedio, un 14%.
El estudio sostiene que el crecimiento del empleo informal actuó como un refugio frente a la destrucción de puestos registrados tanto en el sector privado como en el público, lo que permitió contener el aumento de la desocupación. Sin embargo, esa migración hacia ocupaciones más precarias implicó menores ingresos y una mayor vulnerabilidad laboral.
Los datos oficiales respaldan esa tendencia. Según el INDEC, la tasa de desempleo pasó del 6,9% en el primer trimestre de 2023 al 7,8% en igual período de 2026. En paralelo, el nivel de informalidad laboral creció del 40,8% al 44,2%, reflejando un avance sostenido del empleo sin registración.
A su vez, cifras de la Secretaría de Trabajo indican que desde diciembre de 2023 se perdieron 235.419 puestos de trabajo registrados, una contracción comparable con la observada durante la crisis de 2018-2019.
La mayoría terminó en la informalidad
El informe analizó el recorrido de los trabajadores que dejaron un empleo privado registrado y lograron reinsertarse laboralmente al año siguiente.
Los resultados muestran que:
- El 47% pasó a desempeñarse como asalariado no registrado.
- El 27% se convirtió en trabajador por cuenta propia.
- El 26% consiguió empleo en el sector público.
En todos los casos, excepto para quienes lograron regresar a un empleo privado registrado, los ingresos reales disminuyeron.
Quienes ingresaron al sector público perdieron alrededor del 5% de su poder adquisitivo; los que pasaron al empleo informal registraron una caída del 14%; y los cuentapropistas fueron los más afectados, con un retroceso del 28%.
En contraste, los únicos que lograron mejorar su situación fueron los trabajadores que consiguieron mantenerse o reinsertarse en un empleo privado registrado, con una mejora real cercana al 2%.
El autoempleo dejó de ser una alternativa de mejora
El relevamiento también pone en cuestión la idea del cuentapropismo como una vía de crecimiento económico. Incluso entre quienes ya trabajaban en la informalidad, pasar al autoempleo implicó una pérdida de ingresos del 20,9%, lo que evidencia el deterioro de este segmento del mercado laboral.
En el sector público, solo mejoraron sus ingresos quienes provenían del empleo informal, con un incremento real del 11,9%. En cambio, quienes llegaron desde un empleo privado registrado sufrieron una caída del 5,4%, mientras que los ex cuentapropistas registraron un retroceso del 4,8%.
El informe concluye que, aunque la expansión del empleo informal evitó un mayor incremento de la desocupación, también consolidó un mercado laboral más precario, con menores salarios y una pérdida sostenida del poder adquisitivo para quienes quedaron fuera del empleo registrado.
