Durante el acto central por el aniversario de San Martín en San José, el gobernador reivindicó la lucha del Libertador contra el absolutismo y habló de quienes pretenden decidir “quién habla y quién no”, “quién sube y quién baja”.
El gobernador Hugo Passalacqua encabezó este lunes en San José el acto central de Misiones por el 176° aniversario del paso a la inmortalidad del General José de San Martín, en una jornada que también coincidió con el 134° aniversario de la localidad.
Durante su discurso, Passalacqua realizó una extensa reivindicación de la figura de San Martín y puso especial énfasis en su concepción de la libertad. Para el gobernador, la lucha del Libertador no estuvo dirigida únicamente contra el dominio español, sino también contra una forma de ejercer el poder.
“San Martín peleó contra ese absoluto, entregó su vida por ese absoluto, para que no vuelva”, sostuvo Passalacqua, antes de explicar qué entendía por absolutismo.
“El absolutismo es creerse que uno es dueño de todo. Es decir: el Estado soy yo”, afirmó.
En ese punto, el gobernador enumeró las características de ese ejercicio del poder: “Yo decido quién habla y quién no habla, yo decido quién tiene que decir y quién no tiene que decir, quién tiene que pensar y quién tiene que leer, yo decido quién sube y quién baja, quién crece y quién queda cancelado. Yo decido porque soy yo, soy el absoluto”.
Las palabras de Passalacqua adquieren una dimensión política particular luego de la ruptura con Carlos Rovira, confirmada públicamente semanas atrás. En ese escenario, sus referencias fueron leídas como un mensaje hacia el interior de la política provincial. De todos modos, el gobernador no mencionó a ningún dirigente provincial.
El mandatario continuó con su reivindicación de San Martín como un dirigente rebelde y vinculó esa característica con la defensa de la libertad. “La libertad se respira, la presión se padece. La presión produce miedo”, expresó.
Fue entonces cuando pronunció una de las frases que más resonaron del discurso: “Siempre va a aparecer uno que quiere hacer un absoluto”. Inmediatamente después, agregó: “El pueblo, así como San Martín, va a ser rebelde, porque San Martín fue un rebelde maravilloso”.
Passalacqua también remarcó que la libertad que defendía San Martín no debía entenderse simplemente como el final de una dominación, sino como una construcción colectiva. “No libertad para que el opresor ponga el pie sobre el oprimido. Era para todos”, señaló.
Hacia el cierre, el gobernador llamó a trasladar ese legado a la actualidad y volvió a destacar el carácter profundamente político de la lucha del Libertador contra los absolutismos. “Ese es el gran mensaje de San Martín”, sostuvo, antes de cerrar su intervención con una de las máximas asociadas a la figura del prócer: “Seamos libres, si no seremos nada”.
