La crisis de la industria argentina continúa profundizándose en medio de la caída de la demanda, el cierre de establecimientos y la pérdida de puestos de trabajo. Un informe de la consultora Industria y Desarrollo (I+D) advirtió que, si se mantiene la dinámica actual, alrededor de 3.300 empresas manufactureras podrían cerrar durante 2026.
El deterioro quedó reflejado en los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En julio, la producción industrial retrocedió 5% respecto de junio y 4,9% en la comparación interanual, mientras distintos indicadores comenzaron a mostrar un escenario de mayor debilidad para los próximos meses.
Según I+D, consultora dirigida por el economista y exdirector ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA) Diego Coatz, solo durante mayo desaparecieron 420 empresas industriales. En lo que va del año, la cifra ya superaría las 1.500 firmas.
El informe señala además que alrededor de 4.000 industrias presentan situaciones de mora y proyecta que, de continuar las actuales condiciones, el año podría finalizar con aproximadamente 3.300 cierres en el sector.
“No es una destrucción creativa. Es destrucción y punto. Si esta dinámica continúa, y con 4.000 industrias en mora, en 2026 podrían cerrar unas 3.300”, sostuvo Coatz en el reporte.
Fábricas que cierran y maquinaria que pierde valor
La contracción también comienza a reflejarse en el destino de los activos de las empresas que dejan de producir. Industriales del sector advierten que, ante la falta de compradores para determinadas maquinarias, parte del equipamiento termina vendiéndose como chatarra en los procesos de cierre y liquidación.
Uno de los casos recientes fue el de SKF, multinacional dedicada a la fabricación de rodamientos que cerró su planta de Tortuguitas, provincia de Buenos Aires, después de más de cinco décadas de actividad. Durante el proceso de liquidación, referentes industriales señalaron las dificultades para encontrar compradores para parte de la maquinaria.
A ese escenario se sumaron nuevos conflictos manufactureros. Granja Tres Arroyos atravesó suspensiones y retiro de maquinaria en Ezeiza, mientras que DIN S.A. cerró después de 56 años de actividad. La acería había participado en proyectos de infraestructura y emprendimientos industriales y mineros, pero terminó cesando sus operaciones en un contexto de menor demanda.
Para Coatz, las oscilaciones que venía mostrando la producción dejaron de representar una recuperación intermitente y comenzaron a configurar una tendencia descendente de la actividad industrial.
La falta de demanda golpea al mercado interno
Uno de los principales problemas señalados por los fabricantes es la contracción del consumo y de la demanda interna, que reduce los niveles de producción y obliga a las empresas a revisar estructuras, inversiones y dotaciones de personal.
El impacto alcanza incluso a compañías con presencia internacional. Un empresario autopartista que exporta a unos 30 países aseguró que sus ventas destinadas al mercado argentino cayeron alrededor del 30% y que analiza reducir la estructura productiva destinada al consumo local si la contracción continúa.
En ese contexto, algunas compañías evalúan concentrar una mayor proporción de su actividad en las exportaciones, mientras otras avanzan con suspensiones, reducción de personal o directamente el cierre de establecimientos.
El empleo industrial también permanece bajo presión
La pérdida de empresas tiene un correlato directo sobre el mercado laboral. De acuerdo con el análisis de I+D, los puestos de trabajo proyectados a partir de inversiones vinculadas con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) no alcanzarían a compensar ni un tercio del empleo perdido hasta el momento.
La combinación de menor producción, demanda interna debilitada, empresas endeudadas y cierres mantiene así bajo presión al entramado manufacturero. Con más de 1.500 firmas menos en lo que va del año y miles en situación de mora, las proyecciones privadas advierten que la crisis podría profundizarse durante los próximos meses si la actividad no logra revertir su tendencia.
