El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, cuestionó el escenario que atraviesa el sector fabril y pidió al Gobierno medidas para sostener la actividad durante la transición hacia una economía estabilizada. Entre los principales reclamos planteó mayor acceso al crédito, reducción de impuestos y alivio en las tarifas de gas y electricidad.
Durante su discurso por el Día de la Industria, Rappallini sostuvo que “la economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación” y propuso “construir un puente” entre el actual proceso de estabilización y una etapa de crecimiento. El planteo apunta, según explicó, a generar instrumentos que permitan recuperar producción e inversión sin comprometer el equilibrio macroeconómico.
El titular de la UIA trazó además un diagnóstico sobre el deterioro fabril. Señaló que la producción industrial se encuentra 10% por debajo de los niveles de 2022, mientras algunos sectores acumulan retrocesos de entre 25% y 30%. A esto sumó que desde agosto de 2023 se perdieron 90.000 puestos de trabajo asalariados registrados en la industria.
Rappallini también destacó el aporte del sector al proceso de desaceleración de los precios. Indicó que durante los últimos dos años los precios industriales aumentaron alrededor de 140%, frente a una suba cercana al 190% del nivel general y de aproximadamente 400% en los servicios. “La industria le está poniendo el hombro en la estabilización”, afirmó.
Entre las propuestas, la UIA planteó reconstruir el crédito destinado al capital de trabajo, inversiones, vivienda y consumo, además de avanzar con un Pacto Fiscal Industrial Federal entre Nación, provincias y municipios. El objetivo sería reducir gradualmente impuestos y cargas vinculadas a la producción, entre ellas Ingresos Brutos, sellos, tasas municipales y el impuesto al cheque.
Otro de los puntos estuvo centrado en las condiciones de competencia. Rappallini advirtió sobre la informalidad, la subfacturación y el ingreso irregular de productos, que en algunos sectores representarían entre el 30% y el 50% del mercado. En ese marco, consideró necesario equiparar las exigencias aplicadas a los bienes importados y a la producción nacional.
La energía ocupó también un lugar central en el reclamo empresario. El dirigente señaló que numerosas compañías, especialmente pymes, enfrentaron facturas de gas y electricidad que se multiplicaron por tres y hasta por cinco, por lo que reclamó mecanismos de acompañamiento. Además, pidió aprovechar Vaca Muerta no solo como plataforma exportadora de energía, sino también como una herramienta para impulsar producción industrial.
Los restantes ejes planteados por la entidad estuvieron vinculados con la morosidad, la infraestructura y la modernización laboral. La UIA pidió alternativas para reprogramar deudas bancarias y fiscales, suspender embargos y acelerar la devolución de saldos a favor, mientras que en materia laboral Rappallini destacó la necesidad de actualizar convenios colectivos y reducir la litigiosidad.
Finalmente, el presidente de la central fabril pidió bajar el nivel de confrontación política y “dejar atrás las descalificaciones y las agresiones hacia quienes producen”. Recordó que la industria representa cerca del 18% del PBI, el 20% del empleo y el 30% de la recaudación, y cerró: “La discusión industrial no es una discusión sectorial. Lo que hoy estamos discutiendo es qué país construimos para los próximos 30 años”.
