El ministro de Prevención de Adicciones de Misiones, Roberto Padilla, puso el foco en la problemática del suicidio y, particularmente, en su incidencia entre los jóvenes, al plantear la necesidad de abordarla de manera abierta, responsable y sin estigmatización. Durante una entrevista en el streaming de Códigos, explicó cómo funciona la asistencia provincial ante situaciones de crisis, habló del acompañamiento posterior y advirtió sobre la falta de expectativas que observa en parte de las nuevas generaciones. “Hablar del tema también es hacer prevención”, sostuvo.
Uno de los dispositivos que describió es la guardia de emergencia en salud mental y adicciones, que funciona las 24 horas con un equipo interdisciplinario. Según precisó, entre enero y julio se contabilizaron aproximadamente 1.100 atenciones en el servicio unificado entre el Centro Provincial de Prevención de Adicciones y el Hospital de Salud Mental Ramón Carrillo. Allí se reciben cuadros de ansiedad, ataques de pánico, crisis asociadas al consumo y derivaciones del 911 vinculadas con intentos de suicidio.
La intervención, explicó, también contempla los casos que inicialmente requieren atención en establecimientos de mayor complejidad debido a las consecuencias físicas de una tentativa. Una vez estabilizado el paciente, comienza el trabajo de profesionales de psiquiatría, psicología, trabajo social, enfermería, operadores y acompañantes terapéuticos, con una mirada integral y seguimiento posterior.
Padilla remarcó que el abordaje debe alcanzar tanto a quien atraviesa la crisis como a su entorno. “La persona quiere terminar con el sufrimiento y necesita contención, además de una intervención responsable y seria”, expresó. A partir de allí, consideró necesario trabajar sobre las causas que llevaron a esa instancia y contribuir a recuperar las expectativas: “Que vuelva el proyecto de vida, las ganas de vivir y las motivaciones”.
El funcionario puso especial atención sobre lo que ocurre entre los jóvenes. De acuerdo con su análisis de las estadísticas observadas durante este año, es la franja que aparece con mayor fuerza dentro de la problemática. “Es preocupante y alarmante, y justamente por eso venimos trabajando en la parte preventiva”, afirmó.
También relacionó el escenario actual con las consecuencias que dejó la pandemia. Padilla recordó que durante ese período hubo personas que perdieron empleos, discontinuaron estudios o atravesaron dificultades familiares, y señaló que posteriormente los indicadores no retrocedieron como se esperaba. “Los números no solamente no volvieron a bajar, sino que están creciendo año a año. Eso es clave, no hay que esconderlo y debemos analizarlo con muchísima responsabilidad”, sostuvo.
Al profundizar sobre las nuevas generaciones, describió una dificultad que observa en torno a las expectativas de futuro. “Hoy, a veces, a los pibes les cuesta creer que algunas cosas van a mejorar”, señaló. Al mismo tiempo, definió a la juventud como pujante e inteligente y consideró que actualmente dispone de mayores oportunidades y recursos, aunque insistió en la necesidad de comprender el contexto que atraviesa.
Dentro de ese escenario, Padilla mencionó además el peso de las dificultades económicas. Según planteó, cuando una persona no consigue resolver esa dimensión puede aparecer una sensación de frustración vinculada con la imposibilidad de alcanzar determinados objetivos. En ese punto conectó la problemática con las apuestas online y advirtió sobre la idea de buscar en el juego una salida rápida frente a una crisis financiera.
Otro eje central fue la manera de comunicar los casos. El ministro pidió evitar el tratamiento sensacionalista y el morbo, pero rechazó que la respuesta sea dejar de hablar del asunto. “Hay que hablar sin sensacionalismo. El suicidio no debe ser un tema tabú”, afirmó. También reclamó cuidado al momento de transmitir información y advirtió que una comunicación incorrecta puede provocar efectos contraproducentes.
Para Padilla, la prevención requiere además reconocer la dimensión del problema y trabajar de manera articulada. En ese sentido, destacó la creación de una coordinación específica en Misiones y la participación de diferentes ministerios, instituciones y organizaciones en intervenciones, capacitaciones y actividades de sensibilización. “El problema es real, hay que abordarlo y no tenerle miedo”, expresó al referirse a la decisión provincial de visibilizar la problemática.

El respaldo de Padilla a Passalacqua
En otro tramo de la entrevista, Padilla se refirió a su posicionamiento político y ratificó su acompañamiento al gobernador Hugo Passalacqua. Al ser consultado sobre por qué decidió ubicarse dentro de ese espacio -Movimiento por lo que Viene-, respondió: “Tomé la decisión de acompañarlo a Hugo”, y vinculó esa determinación tanto con la responsabilidad que recibió dentro del Gobierno como con su valoración personal del mandatario.
El ministro aclaró que para responder se corría momentáneamente de su función pública y hablaba desde una perspectiva personal. Sobre Passalacqua, afirmó: “Lo veo sencillo, humilde y con capacidad de escuchar”. También ponderó su experiencia de gestión y sostuvo que las oportunidades en las que le tocó conducir la Provincia estuvieron atravesadas por administraciones nacionales de otros signos políticos.

Padilla señaló además que valora en el gobernador su mirada sobre Misiones. “Tiene una enorme capacidad, primero que todo, para pensar siempre en su provincia”, expresó. A esa consideración sumó su experiencia como persona de fe y aseguró que esa pertenencia nunca representó un condicionamiento dentro del Gobierno ni para expresar su opinión sobre distintos asuntos.
En ese sentido, afirmó que tomó su decisión “con mucha convicción” y destacó el trato recibido durante su paso por la gestión. Su respaldo, según explicó durante la entrevista, está relacionado con esas experiencias y con las características personales que atribuye a Passalacqua.
Finalmente, al ampliar su mirada sobre la política, Padilla recordó tres conceptos que utilizó durante su presentación del presupuesto ante la Cámara de Representantes: “perdón”, “ayuda” y “gracias”. Sobre el primero, planteó que los funcionarios deben reconocer cuando una gestión no consigue alcanzar todo lo que se propone. “Me parece que si un funcionario dice perdón, no pasa absolutamente nada; al contrario”, sostuvo.
Respecto de la segunda palabra, remarcó que las problemáticas complejas no pueden quedar únicamente en manos del Estado. “Necesitamos ayuda porque, a veces, la gente cree que no tiene que involucrarse en estos temas”, afirmó, y puso como ejemplo el lugar de la familia dentro del acompañamiento. Al cerrar su reflexión, sintetizó: “Creo que esas son tres palabras que todo político debería tener”.
