El presidente brasileño
reivindica las escuelas militares y aplica un ajuste del 30 por ciento a las
universidades e institutos federales.
Después de los anuncios de
recortes en escuelas y universidades federales, el presidente brasileño, Jair
Bolsonaro, defendió a la educación como medio para mejorar la vida de las
personas, al tiempo que reiteró su apoyo a los colegios militares. Además, el
mandatario afirmó que la meta del actual gobierno es implantar una de estas
instituciones en cada capital del país. Por los recortes en educación,
estudiantes y profesores de escuelas y universidades se manifestaron ayer en
Río de Janeiro e hicieron un llamado a una huelga general el próximo 15 de
mayo.
“Queremos más niños y jóvenes
estudiando en los bancos de estas escuelas (militares): respeto, disciplina y
amor a la patria son fundamentos de estos colegios”, afirmó el presidente
ultraderechista, en un discurso a propósito del 130 aniversario del Colegio
Militar de Río de Janeiro, del cual es egresado el vicepresidente, el general
Hamilton Mourao. “Los colegios militares son ejemplo de excelencia para la
educación brasileña”, agregó.
El ex capitán del Ejército
aseguró, además, que está trabajando con sus ministros de Defensa y Educación
para ampliar la educación militar. El objetivo de esto, dijo, es “cambiar el
destino de Brasil”. Por ello, insistió en su intención de construir un colegio
militar en cada capital estadual donde todavía no haya uno. La construcción de
una institución de este tipo en Campo de Marte -zona norte de San Pablo- será
el primer paso, según prometió.
Durante el evento, Bolsonaro
hizo una defensa a la educación como medio para mejorar la vida de las
personas. “Lo que saca a un hombre o a una mujer de una situación difícil en la
que se encuentre es el conocimiento”, afirmó, a pesar del escenario de recortes
en el presupuesto educativo de escuelas y universidades federales.
Educación fue el sector más
afectado por el plan de ajuste. La semana pasada, el Ministerio de Educación
había dado a conocer el recorte de fondos del 30 por ciento de las
universidades e institutos federales, como parte de la serie de medidas de
restricción fiscal que ha venido anunciando a cuentagotas desde finales de
abril.
Primero, fue la propuesta del
ministro de Educación, Abraham Weintraub, de recortar la inversión para las
facultades de Filosofía y Sociología, una medida que Bolsonaro apoyó al
sustentar que el objetivo era “enfocarse en áreas que generen un retorno
inmediato al contribuyente, como: veterinaria, ingeniería y medicina”.
Luego vino el anuncio del
bloqueo de recursos para universidades federales con el argumento de que con la
medida se dará prioridad a la educación básica. Y por último, fue el anuncio de
congelar el presupuesto de colegios e instituciones federales. El bloqueo de
presupuestos puede ser, sin embargo, revertido por el gobierno en el transcurso
del año, indica el diario brasileño Folha de Sao Paulo. El Ejecutivo sostiene
que de aprobarse la reforma previsional la economía puede mejorar y con ello la
recaudación, lo que permitiría retornar a los pagos previstos en el
presupuesto.
Puertas afuera del evento
militar, cientos de estudiantes de escuelas federales y universidades de Río
protestaron contra los recortes. Acompañados de padres y profesores, los
alumnos protestaron pacíficamente por el bloqueo del presupuesto y pidieron al
mandatario brasileño revertir la medida. Las universidades temen que si esto no
sucede, no puedan garantizar el funcionamiento mínimo si se llega al punto de
no poder pagar las facturas de agua y energía.
La mayoría de los estudiantes
se manifestó por medio de mensajes que fueron exhibidos con frases como “La educación
no es gasto, es inversión” o “De tanto ahorrar en educación quedaremos ricos en
ignorancia”. Buena parte de los alumnos que participaron en la protesta
estudian en el colegio federal Pedro II, uno de los más prestigiosos del país y
que está ubicado frente al colegio militar que visitó Bolsonaro.
“Estamos aquí para decir no a
la censura, no a los recortes y no a este gobierno autoritario”, aseguró Camila
una estudiante de maestría en Sociología de la Universidad Federal de Río de
Janeiro. “Nosotros queremos estudiar. Nosotros tenemos derecho de estudiar.
Nuestras universidades, escuelas e institutos son patrimonio del pueblo
brasileño y por encima de cualquier gobierno vamos a luchar para defender eso”,
agregó.
El ex secretario de Educación
Básica del Ministerio de Educación Cesar Callegari afirmó que los recortes
indican la postura del gobierno frente a la educación. “Es coherente con la
falta de proyectos en el área educacional. El gobierno da pruebas de que, para
él, basta un ministro de Educación que actúe como un vector en una guerra
ideológica”, afirmó Callegari, citado por Folha.
El 15 de mayo se llevará a cabo una huelga convocada por estudiantes y profesores universitarios para prostestar contra el ajuste en el campo de la Educación, pero también en el de la Cultura. Además del bloqueo a los presupuestos educativos, el gobierno de Bolsonaro impuso a fines de abril modificaciones clave a la ley de mecenazgo cultural, que permitía a las empresas realizar grandes inversiones en proyectos artísticos (espectáculos, exposiciones, películas) a cambio de que pudiesen deducir un porcentaje de esos fondos de su impuesto a la renta. El ministro de Ciudadanía, Osmar Terra, redujo el techo de 60 millones de reales de incentivo por cada proyecto a apenas un millón. La ley, antes había sido calificada por Bolsonaro como “una desgracia”, ya que según su parecer es una forma de “cooptar” a artistas alineados a la izquierda.
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