Algunos de los síntomas persistentes del virus pueden ser disminución, distorsión y alteración del gusto y el olfato. Pero, también, cansancio extremo, mareos, pérdida auditiva, dificultades respiratorias y problemas neurológicos y cardíacos.
Maju Lozano y Arely Melo, la periodista mexicana que pasó nueve meses con secuelas de COVID-19 tras su alta médica, son sólo dos de los tantos casos de pacientes que contrajeron coronavirus y que, pese a haber sido dados de alta hace ya un tiempo, permanecen con síntomas y dolencias propias de la enfermedad.
La realidad es que este virus sigue generando preguntas entre los científicos y el personal de salud en todo el mundo. Si bien no hay estudios certeros sobre por qué sucede esto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya habla del “COVID largo”.
En ese sentido, Janet Díaz, la responsable de la OMS encargada de encontrarle una respuesta a este flagelo que ataca a millones de pacientes, aclaró que el problema de los síntomas persistentes o prolongados no tiene todavía una explicación exacta de por qué y en quiénes sucede. En un documento reciente con nuevas recomendaciones, la OMS habla del “síndrome poscovid-19” o “COVID-19 de larga duración”.
Al respecto, Díaz reveló en una entrevista en Ginebra que las secuelas del coronavirus son un problema que merece “atención urgente por parte de la comunidad científica”, ya que se desconoce la razón por la que algunos enfermos manifiestan -meses después de haber sido dados de alta- síntomas como cansancio extremo, disminución y alteración del gusto y olfato, dificultades respiratorias, problemas neurológicos y cardíacos.
Un año después del inicio de la enfermedad, que dejó más de 2,2 millones de muertos, la atención está puesta en frenar los casos de contagios y en las campañas de vacunación, sin ahondar demasiado en las causas de los síntomas persistentes.
Fuente: TN
