martes, junio 23, 2026

El PBI creció 2,3% en el primer trimestre, pero la inversión cayó 11,6%

La actividad económica registró un crecimiento del 2,3% interanual durante el primer trimestre de 2026, mientras que en comparación con el último trimestre de 2025 mostró una mejora del 0,7%, según informó este martes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Sin embargo, detrás del avance general persisten señales de debilidad, especialmente por la caída de la inversión y el retroceso de algunos sectores productivos.

Con este resultado, la economía argentina acumuló cinco trimestres consecutivos de expansión en la comparación interanual.

El desempeño estuvo sostenido principalmente por el sector externo y el consumo. Las exportaciones crecieron 9,8% respecto del mismo período del año anterior, mientras que el consumo privado avanzó 2,7%, consolidándose como uno de los principales motores de la actividad.

Desde el lado de la oferta, los sectores con mayor aporte al crecimiento fueron el agro, que registró una expansión del 18,1%, y el rubro de electricidad, gas, agua, minería y canteras, con un incremento del 12,3%.

En contraste, la inversión volvió a mostrar una fuerte contracción, con una caída del 11,6% interanual, mientras que el gasto público retrocedió 0,9%. Entre las actividades con peor desempeño se destacó la industria manufacturera, que registró una baja del 1,7% frente al primer trimestre de 2025.

En la comparación desestacionalizada respecto de los últimos tres meses de 2025, el Producto Bruto Interno creció 0,7%, superando las previsiones del mercado que anticipaban una expansión cercana al 0,3%.

No obstante, el crecimiento trimestral estuvo explicado exclusivamente por el avance del consumo privado (+0,8%), ya que el resto de los principales componentes de la demanda mostraron caídas. Las exportaciones retrocedieron 3,1%, la inversión cayó 1,7% y el gasto público disminuyó 2,4%.

De este modo, aunque la economía mantuvo una trayectoria positiva en términos generales, los datos reflejan una recuperación sostenida principalmente por el consumo, mientras la inversión continúa sin mostrar señales de recuperación.

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