El indicador de JP Morgan llegó a superar las 640 unidades en una nueva jornada negativa para los activos argentinos. La caída de los bonos volvió a elevar el costo de financiamiento del país, en medio de dudas locales sobre las reservas y un escenario internacional marcado por tasas elevadas.
El riesgo país argentino superó este lunes los 640 puntos básicos y alcanzó su nivel más alto de 2026, impulsado por una nueva caída de los bonos soberanos en dólares. El indicador de JP Morgan llegó a ubicarse en torno a las 642 unidades durante la rueda, profundizando la tendencia alcista de las últimas jornadas.
La escalada se produjo en medio de una nueva presión vendedora sobre la deuda argentina. Entre los títulos bajo legislación extranjera, el Global 2036 (GD36) retrocedió 1,3%, mientras que entre los Bonares la mayor caída correspondió al AL35, con una baja del 1,2%.
El aumento del indicador refleja una ampliación de la diferencia entre el rendimiento exigido a los títulos argentinos y el de los bonos del Tesoro de Estados Unidos. En consecuencia, un riesgo país más elevado encarece las posibilidades de financiamiento externo para la Argentina.
La atención del mercado se mantiene puesta en factores internos como la capacidad de financiamiento y el ritmo de acumulación de reservas, en un contexto en el que los activos argentinos vienen atravesando varias jornadas consecutivas de presión.
Adrián Yarde Buller, economista de Facimex, sostuvo que una medición ajustada por el apetito internacional por activos de mayor riesgo muestra niveles comparables con episodios de tensión financiera registrados en 2019. Según su análisis, las cotizaciones actuales incorporan una percepción elevada de incertidumbre sobre la continuidad de las políticas económicas.
El contexto internacional también presionó a los bonos
La caída de los títulos argentinos coincidió con una jornada adversa para los mercados internacionales, especialmente para los activos de economías emergentes.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense volvieron a subir, un movimiento que suele ejercer presión sobre los mercados de mayor riesgo. La tasa de los títulos a 30 años llegó a niveles que no se observaban desde 2004, mientras que el rendimiento de los bonos a 10 años alcanzó máximos desde 2007 antes de moderar parte del avance.
A este escenario se sumó una suba cercana al 2% en el precio del petróleo, luego de que se deterioraran las expectativas de un entendimiento entre Estados Unidos e Irán para reducir las tensiones en torno al estrecho de Ormuz.
El encarecimiento del crudo volvió a alimentar las preocupaciones inflacionarias internacionales y fortaleció las expectativas de nuevas subas de tasas por parte de la Reserva Federal estadounidense.
En ese escenario de mayor aversión al riesgo, los activos argentinos quedaron particularmente expuestos y el riesgo país profundizó su escalada, hasta alcanzar su mayor registro en lo que va del año.
