La inflación de los trabajadores se ubicó en 1,7% durante agosto, seis décimas por debajo de julio y en el nivel mensual más bajo desde agosto de 2025. Sin embargo, el impacto de los aumentos fue desigual: los hogares encabezados por jubilados y aquellos de menores ingresos registraron variaciones superiores al promedio.
Los datos corresponden al último informe del Instituto de Estadística de los Trabajadores (IET), elaborado junto con la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) y el Centro para la Concertación y el Desarrollo (CCD). En términos interanuales, la inflación alcanzó el 33%, mientras que en los primeros ocho meses de 2026 acumuló 20,5%.
Según el estudio, si durante los próximos meses se mantuviera el ritmo registrado hasta agosto, 2026 finalizaría con una inflación del 32,3%.
Entre los rubros con mayores aumentos mensuales apareció Bebidas alcohólicas y tabaco, con 2,7%, impulsado principalmente por una suba del 4% en los cigarrillos. Vivienda avanzó 2,5%, con incrementos del 3,6% en gas, 3,4% en expensas y 3% en agua.
Bienes y servicios varios también aumentó 2,5%, mientras que Comunicaciones avanzó 2,2%. Dentro de este último segmento, la televisión por cable registró un incremento del 5,4%.
Los alimentos subieron 1,8%, aunque con importantes diferencias entre productos. Las frutas aumentaron 11,8% y las verduras 4,5%, mientras que las carnes mostraron una baja del 0,2%.
En sentido contrario, el cierre de la temporada de vacaciones de invierno generó retrocesos en algunos servicios turísticos. Los hoteles bajaron 12,7%, los paquetes turísticos 6,5% y los pasajes aéreos 4,5%. Como consecuencia, Restaurantes y hoteles registró una variación del 1,5% y Transporte, del 1%.
Jubilados y hogares de menores ingresos, los más afectados
Pese a la desaceleración del índice general, el informe detectó diferencias importantes según la situación laboral y el nivel de ingresos de los hogares. Las familias cuyo principal sostén es un jubilado tuvieron una inflación del 1,87%, mientras que aquellas encabezadas por una persona desocupada registraron 1,84%.
En contraste, para los asalariados registrados el aumento fue del 1,65%. La diferencia se explica, según el IET, por el mayor peso que tienen dentro de las canastas de jubilados y desocupados servicios como gas, agua, televisión por cable y prepagas, además de los alimentos frescos.
La brecha fue todavía mayor al dividir a los hogares según sus ingresos. El 10% de menores recursos afrontó una inflación del 1,96%, mientras que para el segundo decil fue del 1,94%. En el otro extremo, el 10% de mayores ingresos registró una suba del 1,53%.
La diferencia también se observa en los últimos doce meses: el primer decil acumuló una inflación del 33,8%, frente al 32,7% correspondiente al segmento de mayores ingresos.
Salarios por debajo de los precios
El estudio indicó además que los salarios registrados aumentaron 29,7% interanual, frente a una inflación del 33%, lo que refleja una pérdida en términos reales durante ese período. Dentro del mercado laboral formal, los trabajadores del sector público aparecen como los más rezagados.
En paralelo, el informe señaló que desde el comienzo de la actual gestión nacional se perdieron más de 240.000 puestos asalariados privados registrados, principalmente en la industria y la construcción, mientras que la informalidad alcanzó al 44% de los ocupados.
En términos interanuales, Transporte encabezó los incrementos con 40,4%, seguido por Vivienda, con 39,4%. Dentro de este último rubro sobresalieron las subas del 54,5% en electricidad y del 42,2% en gas.
El coordinador del IET, Fabián Amico, vinculó la desaceleración de agosto con una moderación en el ajuste de las tarifas y un menor ritmo de variación del tipo de cambio. “El resultado inflacionario de agosto resume la economía política electoral del Gobierno”, sostuvo.
Para el especialista, la dinámica reciente combina esos factores con la decisión del Ejecutivo de no implementar medidas adicionales sobre el gasto o los ingresos, en un escenario en el que la inflación mensual se desaceleró, pero continúa mostrando un impacto proporcionalmente mayor sobre los hogares de menores recursos y aquellos encabezados por jubilados.
